24 July 2010

Libros (pdf). Xenogénesis, Octavia Butler.



Xenogénesis

Octavia Butler

Barcelona, Ultramar, 1989-1990.

Trilogía compuesta por los volúmenes:

Amanecer (Dawn, 1987)

Ritos de madurez (Adulthood Rites, 1988)
Imago (Imago, 1989)


Fuente texto: Fantástikas

Fuente enlaces: Biblioteca feminista

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Xenogénesis comienza con una abducción. Lilith Iyapo, mujer estadounidense negra de origen nigeriano, se despierta sola, desnuda y encerrada en una extraña habitación-celda. No sabe dónde está ni quién la ha encerrado. Recuerda haber dormido y despertado varias veces antes; haber escuchado una voz que le hacía preguntas, pero que no respondía a las suyas. Ha sentido miedo e ira contra sus captores, e intentado rebelarse, con silencio o con gritos, con golpes en las paredes, hasta que la soledad la vencía, y contestaba a esas preguntas.

Recuerda también que tuvo marido e hijo, pero ambos murieron en un accidente de coche, antes de la guerra. La guerra, sí, de eso por supuesto se acuerda también: una guerra nuclear que casi lleva a la humanidad a su extinción completa. Sólo sabe que ella ha sobrevivido.

Estamos, pues, podemos reconocer lxs lectores asiduxs al género, ante una distopía de ciencia ficción: un tiempo postnuclear. Las feministas tendremos en cuenta que el nombre de Lilith seguramente no sea gratuito: Lilith fue la primera mujer de Adán, creada en igualdad de condiciones a él, pero cuyo carácter rebelde e insumiso la hizo marchar del paraíso voluntariamente.

En este nuevo despertar con que comienza la novela Amanecer, Lilith conocerá pronto a uno de sus captores. Aparece en un rincón de su celda cuando ella está a punto de dormirse. Habla con Lilith, y le explica que no es humano como ella. Es un alienígena, un oankali, y se llama Idahya. A Lilith su aspecto le produce un terror y una repulsión extremos, porque su cuerpo está cubierto en muchas zonas de tentáculos que a la mujer le parecen serpientes.

Poco a poco y según Lilith va logrando superar su pánico y repugnancia, el oankali le explica quiénes son los suyos y a qué han venido hasta la Tierra, aunque le dice que no están en la Tierra, sino en una nave espacial, orbitando alrededor del planeta. Esta nave, además, es un organismo vivo (las paredes de la celda por ejemplo son su carne), y autosuficiente, por lo que puede navegar mucho tiempo por el espacio interestelar.

Los oankalis son un pueblo con capacidad natural para la ingeniería genética, y comerciantes de genes. Viajan por el Universo buscando otras especies con las que intercambiar su propio material genético, pues lo necesitan para sobrevivir:
Hacemos lo que ustedes llamarían ingeniería ge­nética. En nosotros es una cosa natural: debemos ha­cerlo. Nos renueva, nos permite sobrevivir como una es­pecie en evolución, en lugar de especializarnos hasta caer en el estancamiento o la extinción.

Idahya le explica también a la mujer terrestre que los oankali han regenerado la Tierra devastada por el desastre nuclear (han pasado muchos más años de los que Lilith supone: 250 años mientras ella ha estado dormida). Los alienígenas pueden, además, curar las enfermedades de los humanos: gracias a conocer el cáncer (que Lilith tenía sin saberlo y del que la han sanado), son capaces de manipular la genética humana para esa sanación, y más aún, de alargar considerablemente la vida de los terrestres, aumentar su fuerza y sus capacidades, y liberarles de lo que los oankalis (que se consideran a sí mismo como una especie no violenta) creen la principal tara de los habitantes de la Tierra: éstos son inteligentes, sí, pero jerárquicos, y ello les lleva al deseo de poder, y al conflicto y la guerra. Los oankalis ofrecen todo esto, pero a cambio quieren cruzarse con los terrestres: con esa condición les devolverán a la Tierra regenerada.

Han elegido a Lilith para que sea su mensajera, para que despierte a los demás humanos que siguen dormidos, y les repita cuanto Idahya le ha dicho, y trate de convencerles de que acepten la oferta regresar a la Tierra a cambio de crear una raza híbrida.

Lilith se rebela, y dado que no tiene escapatoria, el oankali le ofrece incluso la posibilidad del suicidio (pues los tentáculos de estos seres pueden matar a los terrestres aguijoneándoles con ellos: en defensa propia si son atacados, por ejemplo, o para ayudar a morir, en este caso). Tras meditarlo, la mujer humana opta por la vida.

El siguiente paso para Lilith es aprender a conocer y convivir con los oankalis.

Así, sale de su habitación y empieza a vivir en la nave (que es enorme) con una familia oankali. En ella conoce a un niño ooloi, Nikanj, personaje que será decisivo en la vida de Lilith, primero para enseñarle más que nadie acerca de los extraterrestres. Entre los alienígenas no hay dos sexos, sino tres: machos, hembras, y un sexo neutro, los ooloi, que son además los principales ingenieros genéticos y sanadores naturales (su propia biología les prepara para ello, curan con su propio cuerpo). Cuando los oankali nacen, no tienen un sexo predeterminado: lo adquieren más tarde, tras una metamorfosis (los machos y las hembras), o dos, en el caso de los ooloi (estos son físicamente diferentes, tienen dos brazos normales pero también otros brazos sensoriales, con los que curan). Lilith también se entrevista con un humano superviviente de la guerra que ha decidido quedarse a vivir con los oankali, Paul Titus, que al poco de estar con ella la agrede e intenta violarla.

Una vez los oankali consideran que ha llegado el momento de despertar a los otros humanos, Lilith empieza a hacerlo, y con ello a encontrarse con problemas, muchos. Intenta que los primeros que elige (la primera es Tate, una mujer que será amiga-enemiga de Lilith y reaparecerá en el segundo libro de la trilogía) la ayuden, pero los que despiertan a veces no creen estar en una nave, y sospechan y acusan a Lilith de ser una traidora, cómplice de los alienígenas, y de que se ha vendido a ellos. La protagonista, convertida en el chivo expiatorio de todos los problemas de los humanos, empieza a sentir una gran soledad. Surgen disputas, peleas, bandos, parejas sexuales y sentimentales, traiciones…

Lilith se empareja con Josef, hombre de origen chino. Hay una primera escena de sexo entre Lilith, Josef y el ooloi Nikanj. Los ooloi unen al macho y hembra terrestres, con su brazo sensorial y mediante estimulación neuronal. Y una vez han probado ese tipo de sexo, ni ellos ni ellas pueden ya copular entre sí, no tienen deseo, incluso sienten repugnancia ante el simple contacto físico. Eso les provocará un gran rencor e ira contra los oankali.

La atracción de los oankali hacia los humanos es muy fuerte, pero también en el sentido contrario, el aroma de los ooloi les hace irresistibles para los terrestres, aunque intenten evitarlo, porque además los ooloi les producen un placer muy intenso. El amor y sexo se plantea así como una cuestión química.


Los ooloi son imprescindibles en el contacto sexual: en su especie no hay parejas sino tríos. Además, los ooloi mantienen este tipo de relación o conexión neuronal, en que no hay contacto genital sino sólo a través de su brazo sensorial, con los varones humanos, y para éstos es muy difícil de aceptar, porque identifican a los ooloi con en género masculino aunque no sea así en realidad, y sienten homofobia .

Una vez ya hay un grupo suficiente de humanos preparados, empiezan a vivir en una pseudoselva, una imitación de la selva tropical terrestre que los oankali han fabricado en la nave, aunque algunos de los humanos creen que realmente están en la Tierra y los alienígenas los engañan. Debido a esta sospecha, hay disensiones, y algunos empiezan a huir. Finalmente Lilith y Josef también huyen con un grupo. Uno de los fugados mata a Josef. Los oankali acuden a ayudar a Lilith, Nikanj resulta herido, y ella se deja conectar por los tentáculos del ooloi para ayudarle a vivir. Eso la convertirá definitivamente en una traidora para el resto de humanos.

Además, pronto Lilith descubrirá que está embarazada: Nikanj la ha preñado, con genes oankali y los de Josef. Lilith se horroriza, piensa que su hija (el ooloi le asegura que tendrá una niña) no será humana, sino un monstruo. Nikanj le explica que no lo será en absoluto, es entonces cuando dice:
—Nuestros hijos serán mejores que cualquiera de nuestras razas —continuó él—. Moderaremos vuestros problemas jerárquicos y vosotros disminuiréis nuestras limitaciones físicas. Nuestros hijos no se destruirán a sí mismos en una guerra...

Un grupo de humanos es devuelto a la Tierra. Pero Nikanj le dice a Lilith que los han esterilizado, para así obligarles a volver hasta ellos, los extraterrestres, y aceptar su propuesta de mezclar las dos especies.

Lilith se resigna a la idea de que nunca podrá formar parte de uno de esos grupos humanos que se rebelan y escapan de los oankalis, porque es considerada una traidora y ahora más aún, porque va a tener una hija mestiza. Pero piensa que podrá aprender a conocer mejor a los alienígenas, y transmitírsela a los humanos que aa partir de ahora irían despertando…
Esta vez, ella tendría más información para ellos. Y ellos tendrían largas, saludables vidas ante sí. Quizá pu­dieran hallar una respuesta a lo que los oankali les habían hecho. Y quizá los oankali no fuesen perfectos. Po­dría escapárseles alguna gente fértil, aunque fuera poca. Y quizá esa gente fértil pudieran hallarse los unos a los otros. Quizá. «Aprended y huid». Aunque ella estuviera perdida, otros no tenían por qué estarlo. La Humanidad no tenía por qué estarlo.

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Este segundo libro narra la historia de uno de los hijos de Lilith, un híbrido entre humano y oankali. La acción se sitúa en la Tierra.

Nace Akin, hijo de Lilith, Josef (de sus genes, porque ya ha fallecido), Nikanj, Ahajas y Dichaan. Es un niño, un macho construido, el primero nacido de madre humana, pues los machos construidos solían nacer hasta ahora de madres oankalis, al considerar éstos que los construidos machos podían ser más inestables y peligrosos que las hembras, por su cercanía a los humanos y a su tara genética (inteligencia más comportamiento jerárquico). Es un niño muy inteligente y su desarrollo es notablemente más rápido que en los niños humanos no construidos: a los pocos meses ya puede hablar a la perfección. Vive en un pueblo llamado Lo, con su familia.


Akin tiene una apariencia casi por completo humana; otros niños y niñas pueden asemejarse más a los oankalis, pero ninguno es un monstruo, como temía Lilith. Ella está cada vez más integrada en la sociedad que están creando ambas especies, aunque sigue considerándose a sí misma en cierto modo una traidora a la humanidad, pese a que los ayuda cuando puede, incluso a los resistentes.

Por otra parte están en efecto los humanos resistentes, que no quieren unirse a los oankalis, viven en sus poblados y son infértiles, pues los alienígenas consideran inmoral que los terrestres puedan reproducirse teniendo en cuenta su predisposición genética para destruirse a sí mismos con la violencia y la guerra. De hecho en esos poblados los humanos se pelean y matan entre sí.


Tino, un resistente que procede del poblado llamado Fénix, llega a Lo, y se empareja con Lilith. El niño Akin es secuestrado con nueve meses por unos hombres –mercaderes, bandoleros-, que quieren venderlo a los humanos resistentes, pues Akin, como ya se ha dicho, parece exteriormente humano, sólo tiene distinta la lengua, que es como los tentáculos sensoriales oankali (puede probar a las personas con ellas, conocerlas a través de ese órgano, pero también matarlas).

A partir de aquí se nos narra la odisea de Akin con los bandoleros. Le llevan a Fénix, y le venden allí. En el pueblo reencuentra a Tate, la primera mujer que Lilith despertó, y a Gabe, pareja de ésta. Los humanos compran estos niños al sentirse desesperados a causa de su infertilidad. De hecho aparecen otras dos niñas construidas, y hay una historia horripilante: una de las mujeres del poblado quiere cortarles los tentáculos a las niñas para que parezcan más humanas, lo que supondría dejarlas sin sentidos para comunicarse, pues los tentáculos son como los ojos, oídos, olfato humanos… Las niñas tienen que huir para evitarlo.

Akin espera la llegada de Lilith y su familia para ser rescatado. Sabe que ha nacido su hermana de camada, y se da cuenta de que al estar él lejos no podrá tener con ella la intimidad y el vínculo muy especial que logran los hermanos que sí conviven.

El niño vivirá con los rebeldes hasta los tres años. En realidad los oankali han decidido que es muy conveniente que sea así, para que aprenda cómo son los resistentes; pese a ello, su familia, que no está de acuerdo con esto, le ha seguido buscando.

Sin embargo realmente poco a poco Akin va entendiendo la postura humana, su resistencia. Él es un híbrido, un mestizo, y eso le permite conocer bien a las dos partes. Comprende que los oankali no son tan buenos como ellos mismos creen. Los humanos se quejan de que les han quitado la libertad al hacerles estériles. Además las naves oankali, esos organismos vivos autosuficientes, destruirán la Tierra al irse, pues se alimentan de todo lo que hay en el planeta, y la dejarán convertida en una roca yerma también.

Al fin Lilith, Tino, Nikanj y otros oankali localizan a Akin. Reencuentro entre Tate, la resistente, y Lilith, la que ha decidido vivir con los oankal. Los personajes de Lilith y Tate están muy bien creados, son mujeres fuertes, que han sido amigas y luego enemigas, pero pueden volver a recuperar esa antigua amistad, y si bien recelan la una de la otra y no están de acuerdo en sus posturas, se admiran mutuamente.

De regreso a Lo, Akin y su hermana de camada Tiikuchahk, con la que no pudo conexionarse en el debido momento de la infancia al estar él secuestrado, son llevados a una nave oankali, de nombre Chkahichdahk, para completar su aprendizaje. Akin tiene 20 años. Es desdichado, porque se siente muy lejos de su hermana de camada, no logra conexionarse con ella, y porque se encuentra dividido entre los humanos y los oankali. No desea ir a esa nave, a veces cuando se escapa de Lo para visitar poblados de resistentes.

Finalmente ambos van a la nave. Allí conocen a los Akjai, oankali que son objetores de conciencia, no participan en el comercio de genes ni en la mezcla con otras especies, y conservan su forma originaria, son una especie de grandes gusanos, que recuerdan a los alienígenas del relato de Butler “Hijo de sangre”.

Después Akin vuelve a la Tierra, y decide ir a Fénix. Allí reencuentra a Tate, gravemente herida, a la que cura. Llega el momento de su metamorfosis y los humanos resistentes tienen que ayudarlo, pues los oankali necesitan ayuda durante ese período, duermen mucho y hay que ayudarles incluso a comer.
Tras la metamorfosis se convierte en un macho que parece más oankali que humano. Y consigue convencer a los primeros de que den una oportunidad a los humanos resistentes: se les devolverá la fertilidad y podrán irse Marte, a terraformar el planeta. Akin se va con ellos. Pese a que los alienígenas creen que no servirá de nada porque la genética humana les llevará de nuevo a la autodestrucción, Akin y los resistentes les hacen comprender que se trata de su libertad, y que quieren una esperanza. 


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La tercera novela de la trilogía está dedicada a otro hijo de Lilith, Khodahs. Por en un error involuntario de su progenitor ooloi Nikanj, Khodahs se convierte en ooloi tras su primera metamorfosis, ante la sorpresa de todos. Es el primer ooloi construido de madre humana.

Los oankali tienen miedo ante esta nueva situación, y de hecho, pronto verán confirmados sus temores: Khodahs no controla bien la manipulación genética, y del mismo modo que puede cambiar su propia apariencia involuntariamente, también lo hace con los demás, incluso con animales y plantas. Los oankali consideran que lo mejor es que el muchacho se vaya a la nave que orbita alrededor de la Tierra, Chkahichdahk, donde no será tan peligroso. Pero él no quiere y junto con su familia se marcha de Lo una temporada.

Poco a poco aprende a controlar sus capacidades. El resto de la novela describe la búsqueda por parte de Khodahs, junto con otro hermano suyo de camada, también ooloi, no sólo de su propia identidad (como le pasó a su hermano Akin), sino de una pareja de humanos con los que atriarse ambos. Al fin los localizan, provenientes de un poblado de humanos que siguen siendo fértiles, algo que los oankali desconocían, aunque los pobladores sufren muchas enfermedades por su aislamiento, su endogamia y su no contacto con los oankali. Khodahs y su hermano los van curando y unos y otros aprenden a conocerse.

El final es alentador, de comprensión, consenso, paz y fusión entre las dos especies.



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