17 October 2013

"La ciencia ficción, sin futuro, vivita y coleando" por Antonio Córdoba Cornejo



LA CIENCIA FICCIÓN, SIN FUTURO, VIVITA Y COLEANDO
por Antonio Córdoba Cornejo(*)

Quienes apuntan al agotamiento del género en el ámbito anglosajón ignoran otras tradiciones que no necesitan del futuro o la tecnología para producir textos fascinantes.
Fuente: Adn.es

 
Idea repetida una y otra vez últimamente hasta hacerse tópico: la galaxia de la literatura de ciencia ficción se apaga. Los grandes autores de la tradición anglosajona se mueren o abandonan el género para dedicarse a algo distinto, como han hecho William Gibson, Bruce Sterling, Neil Stephenson, Dan Simmons o Kim Stanley Robinson. La última novela de Simmons, El terror, ofrece una imagen útil para describir la situación del género: en el marco de una empresa de exploración decimonónica un barco ha quedado inmovilizado entre eternos hielos árticos, y desde la oscuridad una criatura fantástica llega para devorar uno a uno a todos sus marineros.
 http://cincochile.blogspot.com/ 
Si acertara Ursula K. Le Guin al definir la ciencia ficción como la literatura que emplea el futuro como metáfora, y si acertara William Gibson al decir que el futuro ya está aquí, se podría concluir que la viabilidad de la ciencia ficción efectivamente ha terminado. Para que una metáfora funcione ha de haber distancia entre los términos que se conectan. A un presente que también es futuro, éste no le sirve de espejo. 
 http://cincochile.blogspot.com/ 
Para crear el desconcierto, el asombro y el desplazamiento imaginativo que proporcionaba situarse en el mañana, los autores tendrían que echarle un buen vistazo a la realidad dislocada del hoy. Dada la aceleración tecnológica que es la realidad en que se opera, no se halla motivo para imaginar futuros que habrán de quedarse de inmediato obsoletos en tanto que se hagan realidades presentes. 


La otra ciencia ficción 

Pero podría decirse que frente a la tradición anglosajona, presuntamente convencida de la necesidad en mayor o menor grado de la tecnología como ingrediente, hay otras posibilidades a la hora de escribir ciencia ficción. Otras tradiciones a las que asomarse. 
http://cincochile.blogspot.com/ 
Borges, sin ir más lejos, crea en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1940) todo un mundo nuevo por medio de palabras. Para que surga ese planeta no hace falta ni ciencia ni tecnología, simplemente el deseo de escribir. Y lo que el propio Borges hace es escribir un cuento de ciencia ficción en el que cuidadosamente se elude ésta, para escribir por el contrario una parodia de ciertas corrientes filosóficas. La ciencia ficción no viene del laboratorio, sino de la biblioteca. 
http://cincochile.blogspot.com/ 
Así, quien busque una manera de revitalizar el género, puede asomarse a una tradición que Borges inagura, una tradición períferica, la latinoamericana, que piensa que la ciencia ficción es simplemente ficción: un conjunto de convenciones literarias, personajes y situaciones tópicas, y textos canónicos que se pueden reescribir de forma inmediatamente reconocible. 
 http://cincochile.blogspot.com/
Ni hay que anticipar el futuro, ni extrapolar el presente, ni desentrañar las tensiones de la civilización técnica para escribir ciencia ficción. Angélica Gorodischer en Kalpa Imperial (1985) crea un Imperio que nace y renace una y otra vez como la civilización en Anochecer, el clásico de Asimov; sin embargo, la autora se centra en recontar oblicuamente la historia de la república argentina. 
http://cincochile.blogspot.com/ 
Del mismo modo Hugo Hiriart, en La destrucción de todas las cosas (1992) emplea La guerra de los mundos para relatar la conquista de México en el 2010 como si la de Cortés se tratara, reexaminándola, y Pepe Rojo en Punto cero (2000) usa los tópicos del ciberpunk para abodar esa presente megalópolis apocalíptica que es México DF. Y el argentino Carlos Gardini puede, en El libro de la tribu (2000), escribir una novela de ciencia ficción con vampiros para hablar de los desaparecidos y los torturadores impunes, y en El libro de las voces (2001) llega a mezclar Dune, Neuromante e Hiperión para hablar de la nación argentina dentro de la globalización. 
http://cincochile.blogspot.com/ 
He aquí una tradición que muestra que cuando la ciencia ficción es algo que se esquiva, una ruina sobre la que levantar otros mundos, nada impide que siga siendo una presencia aún viva y útil. Tal vez los autores anglosajones podrían enterarse.