24 October 2013

Marcos Pullally apunta algunas posibles claves de lectura de uno de sus libros

Ilustración de Arhur Rackham


APUNTE SOBRE ALGUNOS ERRORES PROPIOS 
Y OTROS AJENOS 
EN RELACIÓN A LA RECEPCIÓN DE UN LIBRO 
LLAMADO MEDICAL PET 


por Marcos Pullally

*

1.- Hace tiempo escribí un texto poético titulado Medical Pet firmado con otro nombre, este texto fue publicado como libro por la editorial guatemalteca Catafixia en 2010 por invitación de sus editores, Carmen Alvarado y Luis Méndez Salinas. Sé que mi trabajo poético no cuenta con mucha atención, cuestión subrayada, entre otras causas, creo, porque un tiempo me equivoqué y escribí unos artículos por lo menos horribles, supongo que también porque estoy lejos de Chile desde hace unos años, porque mi carácter retraído hace que cada vez tenga menos amistades ligadas al campo de la escritura poética, también por carecer de vocación de polemista, además de la usual mezquindad reinante por aquellos pagos. En consecuencia, me parece oportuno dedicar unas líneas a observar algunas cosas, ni todas ni muchas, acerca de Medical Pet

Dentro de las referencias en relación a la afamada Alicia de Lewis Carroll que manejaba mi conciencia clara y que recuerdo todavía, además de los dos libros de Carroll, contaba con un breve conjunto de poemas de mi por aquel entonces amigo Rafael Fardías, además de escritos que tengo más presentes: Dos veces Alicia (1972) de Albalucía Ángel, el texto de César Cabello incluido en Epew-Fábula (2008), El Laberinto circular y otros poemas (1995) de Alexis Figueroa"Alicia en el país de las maravillas" (1934), poema de Enríquez Gómez-Correa, y Adornos en el espaco vacío (2002) de Gustavo Barrera.

Hace años escribí una nota al escrito de Rafael, quizá por eso, en la apertura de un congreso en México sobre trata de personas mencionaban mi nombre, atribuyéndome la autoría de su escrito. A Rafael le debo el haberme acercado a la lectura de la Alicia de Carroll.

Antes, en el libro 5Chile (2007), hice un giño a la Alicia de Carroll, puntualmente un guiño al Rey Rojo, éste fue gatillado también por la Alicia que se replica en Adornos en el espacio vacío de Gustavo Barrera, y si mal no recuerdo en ese libro se menciona también al Rey Rojo… No recuerdo y no puedo verificarlo porque presté el libro no recuerdo a quién.

Antes de la presentación del libro Medical Pet en Santiago de Chile alguien fue tan amable de escribir una nota crítica en una revista on-line. Sin dejar de estar agradecido por la atención dispensada a Medical Pet, cuento algunos errores en su lectura, p. ej., el mencionar Alice in Wonderland de Tim Burton como referencia del libro: pues no, no fue una referencia cuando escribí el texto (antes de la película) ni ahora. Nada más lejano de mi sensibilidad, intenté verla después de aquella mención, creo que ni siquiera la pude terminar. 

Para detenerme algo más en este punto suscribo la afirmación de Albalucía Ángel en una conferencia publicada en 1998 bajo el título "De vuelta del silencio". La escritora  colombiana señalaba su desinterés por la vulgaridad y su amor por el vulgarismo, cito: "Allí la propuesta de escindirse del lenguaje vulgar, no del vulgarismo, el lenguaje vulgarista llamado del pueblo; ese lo amo mucho. Ese lo considero enormemente". Si cabe duda de la puesta en práctica de esta premisa remito a su Misia Señora (1982), uno de los libros que desde hace tiempo tengo más presente. Sea dicho, entiendo el habla viva popular como material rico, sin que cuente entre mis intereses reproducirlo con fidelidad o escribir "para todos"(*). Por otro lado, no suscribo a su concepción de la escritura de mujeres como una lengua otra.


2.- Practicar la generosidad de la crítica, pienso como una posibilidad entre otras, dice relación con situarse en el texto mismo, en interrogarlo primero y a partir de allí intentar reconstruir o proponer tramas de sentido, antes de la teoría, antes de nuestra ideología política o profesional y antes, claro, de nuestros prejuicios, de nuestro gusto personal y de enemistades reales o imaginadas.  Se entiende que esta anterioridad es relativa e implica un esfuerzo. No planteo ninguna novedad con estas observaciones, asimismo, al contrario de lo que creyó la autora de la mentada nota, en Medical Pet no busqué novedad alguna, tracé en cambio líneas de parentesco con referentes explícitos e implícitos, además que, como es obvio, Medical Pet da cuenta de referencias fuera de mi conciencia clara, y en esto no remito exclusivamente a otros textos literarios, hablo de la socialidad en más amplios términos. 

Para no aludir más a esa nota crítica sobre Medical Pet, termino apuntando que creo recordar que en ella la autora también mencionaba mi vocación pop o algo así, en relación a unos dibujos antes de la primera página a modo de vectores negros en fondo blanco; el caso es que esos dibujos fueron decisión de la editorial, no tuve participación en ese tema, fueron incluídos en su colección como parte del diseño genérico. Bastaba un poco de interés y acudir al libro de Paula Ilabaca publicado por la misma editorial y que fue presentado junto con el mío, o escribir a la editorial.

Paso ahora a la nota crítica de una lectora que admiro, Raquel Olea, sin que esto quiera decir que su nota me parezca del todo ajustada. Nada más un punto: Olea mencionaba la desaparición de las mujeres que de una u otra forma sirve de material a Medical Pet, tanto a la primera parte ("Alto Hospicio, mi noche") como a la segunda ("Acaríciame el hoyo por dentro"), en alusión a los crímenes del llamado "psicópata de Alto Hospicio" y al asesinato de Cynthia Cortés, respectivamente. Olea decía que la desaparición de las mujeres tenía su extensión en Medical Pet, sin citas a mujeres escritoras, en contraste a la existencia de citas a varones escritores. Sin duda sería productivo estar de acuerdo con ella en lo que toca a una dimensión del texto que no tuve en cuenta, no obstante, en honor a la verdad, si no menciono alguna escritora como firmante de los epígrafes, lo cierto es que abundan referencias a escritura de mujeres, baste nombrar: los "cinco choroyes" en alusión a El primer libro (1985) de Soledad Fariña. Aparecen tanto en Medical Pet como en 5Chile (2007), mi libro anterior; y algunas paráfrasis a la primera parte de la novela El contagio (1997) de Guadalupe Santa Cruz, puntualmente, si no me traiciona la memoria, los apartados titulados "Hogar en fuego" y "Los fuegos del hogar", sobre todo el primero, pues me empujó a leer la novela.

No obstante el desliz de Olea, creo que las dos lecturas que recién he comentado marcan dos perspectivas, a saber, una desde sí y para sí, pletórica de certezas, y otra, la de Olea, interrogando al texto, intentando situarse en él y reflexionando sobre su propia perspectiva.

Sea como fuere, por allí quizá una buena veta entre otras, es decir, en la desaparición de las mujeres de los epígrafes, la desaparición reiterada entonces, pero a la vez contrastada por la presencia constante y solapada de las (mujeres y mujeres escritoras) desaparecidas en el texto mismo (hablo a nivel de la superficie textual todavía); especie de réplica de la realidad socio-histórica denotada y que puede ser reconstruida en la articulación textual, esta vez a nivel de la estructura profunda de MP, más allá o por debajo de la superficie textual y de mi consciencia clara. La oposición "desaparición / presencia" puede ser un eje articulador del sistema semiótico donde, a su vez, en función de esta tensión, los escritos de los/as escritores/as arriba mencionados/as podrían (más allá de nuestras "afinidades electivas") servir de intertextos. 

Por cierto, algunos de los intertextos más importantes, creo, serían, por una parte, un ensayo de la antopóloga feminista Marcela Lagarde acerca del feminicidio y, por otra, articulos aparecidos en la Revista Nomadías que tocaban el tema de los crímenes de Alto Hospicio, creo que en el nº6. El texto de Marcela Lagarde está acá, los articulos de de Nomadías no los tengo a mano.   

Claro está, y para terminar, no pretendo agotar el texto en relación a su lectura a nivel de temas o contenidos en general, ni pretendo decir que sean estos materiales (Alicia-crímenes de Alto Hospicio-asesinato de Cynthia Cortés) lo central en Medical Pet. Sólo he querido detenerme en un par de puntos para que, si existen futuras aproximaciones críticas a MP, éstas no repitan los errores señalados.  

Como mis obligaciones y mi ánimo no me dejan más tiempo para esta breve nota, le dejo al lector un saludo y agradecicmientos por su amabilidad. Por último, transcribo dos escritos con la intención de compartir mi admiración por El laberinto circular y otros poemas de Alexis Figueroa y Adornos en el espacio vacío de Gustavo Barrera:

Alicia en la clínica
de El laberinto circular y otros poemas, Alexis Figueroa 

Una parte suya dice que aún está, 
la otra sostiene que se ha ido. 
Corolas y canciones se le mezclan en la mente 
mientras un gusano aspira el humo del haschís. 
Una parte suya dice que no está, 
se encuentra afuera, 
la otra parte de ella la contempla más tranquila, 
con un traje color carne pero vuelto del revés: 
le han invertido como un guante, 
dejando al descubierto el esqueleto 
de su educación sentimental. 
Y qué caos está Alicia que no está, se encuentra afuera 
que caos está Alicia intentando descubrirse 
en la Alicia verdadera, reflejada en la imagen de detrás. 
Que caos este juego y pobre Alicia, 
con los conejos blancos que le llevan tiernas setas, 
tiernas setas de crecer y de achicar, 
tiernas setas cogidas con cuidado y entre todas una, 
ofrecida por la oruga farmacéutica, 
que la timbra en la parte superior. 
Salud a los circulares fosos de bioquímicos fantasmas, 
salud a las esféricas sustancias de chamanes, 
salud a las cápsulas redondas en los frascos, 
vestidas con el hábito de Hipócrates 
y la condecoración de los Hermanos de la Caridad. 
Cada seis, cada ocho horas, Alicia corre en círculos, 
mas no se mueve, está sentada, 
mientras los conejos blancos -helados, espantosos 
como el hielo del infierno- dicen 
"muerde aquí, después allá, sé buena chica, 
no te hagas la heroína y devóratela entera" 
(así dice el coro de conejos al compás de sus estéreos). 
Y ella patalea sobre el piso de baldosas, 
dando un mordisco y otro a un solo lado, 
hasta que le meten una sonda y lentamente, 
baja el valium del Olimpo a su garganta.
*

Alicia se multiplica
de Adornos en el espacio vacío, Gustavo Barrera 

La multiplicidad de momentos de una cosa es lo que hace que no transparezca su verdadero ser, y justifica la pregunta de cuáles son sus principios verdaderos.

Xavier Zubiri
Alicia entra en su habitación
 se tiende sobre la cama 
y observa la vela sobre la mesa de noche 
tras la luz de la vela existe una luz más oscura 
Bajo la habitación 
una segunda Alicia entra en su habitación 
se tiende sobre la cama y observa la vela sobre la mesa de noche 
tras la luz de la vela existe una luz más oscura 
Bajo la cama una tercera Alicia observa la vela sobre la mesa de            noche 
tras la luz de la vela existe una luz más oscura 
Dios observa la situación seccionada 
desde fuera de la casa 
observa simultáneamente todas las habitaciones 
idénticas una sobre otra 
Detrás de Dios 
un segundo Dios observa a través de la transparencia del primero 
los ojos de Alicia 
sobre la vela sobre la mesa de noche
el segundo Dios 
no cree lo que está viendo 
y vuelve su mirada hacia un tercer Dios 
ubicado tras de él 
El tercer Dios observa a través de la transparencia del segundo y el primero 
los ojos de Alicia sobre la vela sobre la mesa de noche