14 August 2014

Citango: "Memorias de la Tierra", fragmento. Reinaldo Arenas

Aquellos tiempos eran horribles. El enemigo se había apoderado de todos los astros colindantes y la tierra estaba asediada de amenazas, estampidos, ofensas que contaminaban la atmósfera y se esparcían… El enemigo había alterado los movimientos de traslación cósmica. Las constelaciones giraban enloquecidas. En cualquier momento podía llegar el fin. El enemigo nos había invadido con una extraña planta que cubría el mar y las rocas. Y presionaba, asfixiando… En medio de aquella claridad que avanzaba, veíamos el descascarado rostro de la luna, también en poder del enemigo, lanzándonos irradiaciones mortíferas. El enemigo (nos decían) provocaba aquellos estallidos subterráneos, y entre desmoronamientos y estruendos perecíamos. El enemigo seguía amenazando. El enemigo prometía eliminar todas las imágenes. El enemigo, de vez en cuando, lograba que el sol emitiese fulgores descomunales que, hendiendo el aire, evaporaban parte de los océanos. Los ríos ya no existían. El enemigo dirigía nuestra locura. El enemigo modificaba nuestro concepto del terror, el enemigo trituraba todas las devociones y los planes a largo plazo. El enemigo cargaba con nuestra culpa.  
El enemigo. El enemigo. El enemigo.

"Memorias de la Tierra", fragmento.
Reinaldo Arenas